No me era posible terminar este libro, que ideé con mi amiga y compañera Olga, sin incluir un pasaje de mi propia historia que me atribuló durante años.
Por mi parte trataré de abordar la putitas posadeñas y misioneras cojiendo cuestión desde el lado del cliente.Es verdad, nosotras mismas lo relatamos en el libro Ese Infierno que escribimos sobre lo que vivimos en el campo.Mariana había buscado incansablemente a su hermano Rodolfo, nacido en la Escuela.Tenía en claro para qué estaba ahí y las intrigas no me importaban.Era un 24 de marzo, aniversario 3 cosas que busca una mujer en un hombre del golpe, y me habían invitado a Almorzando con Mirtha Legrand.Es interesante observar que en éste nivel se agrupan los varones que culpan a la sociedad por el protagonismo y el poder que las mujeres están logrando.El diálogo entre l a prostituta novata y la veterana lo denuncia, así.No sé cómo pedirte punta paloma restaurante el mirlo disculpas me dijo, resoplando y sacudiendo la cabeza.Resulta imposible explicar por qué quienes nos juzgaban sin haber vivido las condiciones que se sufrían en un centro clandestino de detención suponían que las mujeres teníamos el poder de resistirnos a la violencia sexual, a los avances de los represores y podíamos preservar.Tienen, si se quiere, un cierto carácter innovador.Decenas de mujeres trabajaban a su servicio en Mallorca; las colocaban como titulares de bienes y hacían de correos para llevar dinero.Cuando llegué, algo no me cerraba.Derrida, J; Éperons, Les Styles de Nietzsche; Spurs: Nietzsches Styles.
Pero, por qué paga?
No sé, me imagino que algo tendrá que ver con la colaboración, con la delación.


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