Su silueta, gruesa, se tambalea de lado a lado, levanta el brazo y señala hacia un edificio verde, donde se ha escondido el hombre que ha huido.
El narrador kamayurá Moipti-Tewé le cuenta al etnólogo Mark Münzel que José, un amigo suyo, había estado ya allí; que la aldea de las mujeres arqueras se hallaba muy lejos, y que José había tenido que arrastrarse a través de muchos túneles subterráneos para llegar.
Se trata, ante todo, del relato de una infidelidad: Las mujeres de una aldea solían acudir en ciertas épocas a una laguna donde habitaba un gran jacaré kabrorô, caimán.
De una herida en el costado derecho le salía un hilo de sangre oscura.Cruzó la frontera desde México hace nueve años para conseguir dinero para su mujer y su hijo recién nacido.Sobre la tropicalización de un mito.Leonardo apunta a la emoción del espectador y a renovar la curiosidad sobre este hombre y su entorno creativo a través de una dramaturgia del movimiento y de la acción, construida sobre composiciones musicales originales que articulan melodías del Renacimiento tamizadas por una sonoridad contemporánea.Entonces se colocaron un cuenco en la cabeza, se cayeron al agua y se convirtieron en delfines.Otro era su compañero de apartamento, Lázaro Martínez.Esos versos son de, el pabellón del vacío, el poema que Lezama Lima mujeres que quieran hombre en puebla escribiera pocos días antes de morir.Ninguno de ellos vio el momento de las puñaladas.Para él la vida era esa botella de Modelo, recuerda con una sonrisa la camarera que siempre lo atendía.Mientras vivió aquel jacaré, todos los jacarés hablaban.Pobre del que no se detenga a escucharlos: nunca tendrá nada interesante que contar.Se convierte en amante de la líder del grupo y obsequia a las mujeres pescado y pequi (Caryocar brasiliense una fruta rica en vitaminas y grasas.El reclamo del oro de las amazonas había servido para reclutar simples soldados, pero las esperanzas de éstos nunca se vieron cumplidas.Allí, dijo, se encontraron con unos seis integrantes de los Cholos, entre ellos Aquino Simón.Pero después de un año todo empezó a ir mal: Peralta, su pareja, mujer busca hombre wilde lo abandonó y dejó al niño con sus padres.Luzbel se rebeló contra Dios y, deseoso de fundar su propio reino, abandonó el cielo dejando tras él un rastro luminoso de tan indescriptible belleza que muchos ángeles le siguieron.
En México, la familia de Rodríguez lo enterró junto a una iglesia, cerca de su casa, cuando consiguió reunir el dinero para repatriar sus restos.
Eso vale no sólo para esta expedición.




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