mujer busca chico mexico

Para este pensador, ya desde finales del siglo XIX, la fidelidad al Evangelio se vacía de los motivos auténticamente religiosos para quedarse con cuestiones de índole social, y la concepción del Reino de Dios se mundaniza también.
Los mejores profesionales, la tecnología más avanzada, investigación, formación y un modelo común de gestión aseguran el compromiso del grupo por la calidad de nuestros servicios para todos los ciudadanos.Quirónsalud cubre todas las especialidades médicas, y destaca, con reconocido prestigio, en el diagnóstico y tratamiento de patología cardiovascular y oncológica.Paradójicamente, este fenómeno, cuyos amargos frutos recogemos en nuestros días, tiene su raíz última en el propio cristianismo, pues es la fe bíblica la que primero conduce a una autonomía siempre mayor del hombre y del mundo, a través de la desacralización de la naturaleza.La pérdida de este sentido trascendente lleva a Vahanian a lanzar un grito de inquietud: puede que Dios no sea necesario en nuestro mundo, pero resulta siempre inevitable.El Dios vivo de la Biblia parece haber muerto en nuestra cultura, y no por un ataque eficaz del ateísmo sino por la debilidad religiosa de los cristianos.La fe religiosa se identifica con el progreso cultural y la importancia de la ciencia en la sociedad, mientras que el reino de los cielos se identifica con el de la tierra y la autoridad eclesial pierde su fuerza.Profesor de la universidad de Siracusa, en Nueva York, publicó en 1960 un libro que sería fundamental para entender esta línea de pensamiento: The Death of God putas en baena (La muerte de Dios).Por eso urge una cultura postcristiana, transformada, que sea capaz de renovar la idea de Dios.En vez de la auténtica fe bíblica se insiste en un moralismo que busca el bienestar psicológico y emocional.Solo que este proceso de secularización ha ido por mal camino y ha desembocado en esta situación de ruptura y oposición.Es decir, que la trascendencia es reemplazada por la inmanencia, y lo sagrado por lo profano.A pesar de todo, Vahanian descubre tras estos síntomas una profunda inquietud y búsqueda de Dios.Se impone revisar, para purificar, el lenguaje antropomórfico acerca de Dios.Vivimos en un contexto social marcado por el paso de una cultura cristiana a una cultura profana en la que la Iglesia ha perdido su capacidad de hablar a los hombres para ser escuchada.Pero no es negando este proceso de secularización como se puede recuperar la importancia del Evangelio.Dios queda reducido a una realidad accesoria.Aunque la religiosidad en América y en Europa corren caminos diversos, Vahanian destaca tres fenómenos de relevancia en nuestra época: la disolución del cristianismo en formas de religiosidad popular, su incapacidad para informar la cultura y el mundo intelectual, y su ausencia de las.Un hombre emerge, en este contexto, lejos del hombre de la Biblia, entregado por completo al mito del progreso y a la bondad de la evolución.
En él critica la religiosidad de la posguerra y el cristianismo de occidente: se trata de una cultura inmanentista, en la que se busca, por encima de todo, el confort y saciar las necesidades más inmediatas, muestra inconfundible de su profunda secularización.
Dios ha muerto para una cultura en la que su voz no tiene nada importante que decir.





Una religiosidad superficial, vacía de su auténtico contenido, parece extenderse por todo el contexto cristiano, a la vez que crecen brotes de reacción fundamentalista, de intransigencia dogmática y de condenación a toda muestra de cultura.
Hemos pasado de un monoteísmo radical a un inmanentismo radical.
El problema es que, al hacerse de este mundo, el cristianismo termina por perder, piensa Vahanian, el cielo y el mundo, a la vez.

[L_RANDNUM-10-999]