El hecho de mujer busca relacion madrid poder enamorar a un hombre más joven implica haber competido y, sobre todo, haberle ganado a mujeres más jóvenes.
Rodríguez reflexiona: Cuando un hombre es más joven que la mujer, le devuelve la imagen de juventud, y le sirve así de soporte para negar su edad, el paso de los años.Hace un tiempo, que un hombre le llevara varios años e incluso décadas a su mujer no llamaba la atención de nadie, pero que una mujer de 35 saliera con uno de 26 era prácticamente un escándalo.De alguna manera la traslada a una estética que ya no posee.Ni madres ni hijos, en términos de sexualidad, las mujeres más activas, que sostienen su deseo vivo a través de los años, suelen encontrar en los hombres de su edad una merma de la frecuencia de sus relaciones, hecho que suelen resolver con hombres más.Lo que suele leerse en psicoanálisis como efecto del pasaje por el complejo de Edipo es que en la elección de la persona amada se busca un rasgo de uno de los padres, o acaso un modo de cómo esos padres lo trataron, una sensación.Las relaciones de Madonna y Demi Moore, en el exterior, y de Cecilia Roth o los conocidos romances de Susana Giménez y Moria Casán, aquí por casa, son un ejemplo.Otra manera de pensar estas relaciones, una respuesta que se oye con frecuencia, tiene que ver con la coincidencia fisiológica de las etapas de la plenitud sexual en el hombre y en la mujer.El espejo rejuvenecedor, muchas son las mujeres que eligen ser miradas por ojos más jóvenes, libres de patas de gallo, podríamos decir.La superación del prejuicio.A estas mujeres el mundo del espectáculo les puso el nombre de cougars, que traducido quiere decir pumas, atribuyéndoles una actitud que se acerca a la voracidad.De cómo se ve mirada por quien la ama.Así, la pasión por no envejecer, tan leída en mitos y leyendas populares, ancla su modo en la actualidad no solo en cirugías estéticas, sino que también lo hace en la vestimenta, la moda, y estas particulares elecciones de pareja.Así, nadie queda por fuera.Cada una busca algo distinto en lo que nos devuelve aquella mirada que tanto nos seduce, que nos hace reír, excitarnos y llegar también, a desvestirnos.Es en la aceptación donde radica el logro de la cultura.Lunagris, ha sido una experiencia positiva?Pero entonces: qué buscamos en los hombres?, qué nos seduce de ellos?Por lo visto, lo que nos gusta o seduce de un hombre es tan particular como lo somos nosotras mismas.Podríamos suponer que este tipo de parejas es más frecuente en la actualidad porque la sociedad se volvió más tolerante a nuevas formas, calcula Rodríguez.
Para estas mujeres los hombres de su edad no representan un desafío, se aburren con ellos, buscan el desenfado y el atrevimiento que los jóvenes sí tienen y los hombres de su edad ya perdieron.


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