Segundo, que si vas de moderna, que te programen a las 15:45 no ayudan a respaldar esa que es fuerza por contacto descripción.
Hasta la echaré de menos.Vender eso como homenaje es de vergüenza; se hace para ganar dinero en publicidad, y punto.El desarrollo de las tramas es burdo, las situaciones que se plantean son poco interesantes, y el juego que se quiere ofrecer con algunas tramas no logra provocar un punto de interés para el que la está viendo.Lo que provoca que nos ofrezcan auténticos desvaríos en forma de serie, tales como el último estreno de Cuatro con capítulos de lunes a viernes, Ciega a Citas.Teresa Hurtado de Ory ha tenido que engordar para hacer, ciega a Citas.Pero aun con eso, Telecinco debería tener la suficiente altura de miras y el mínimo respeto para no ofrecer un programa con una carga de morbo previa y que seguro iba a ser un éxito de audiencia por la misma razón.Ciega a citas pero he acabado tragándome los ciento cuarenta episodios que ha acabado teniendo la serie de Cuatro antes de llegar a su final el pasado viernes.No seguía ninguna serie diaria desde los tiempos de qué vida más triste ' -aún la echo de menos- y tendría que remontarme mucho más para encontrar la anterior a esa, ya que tienen dos grandes aspectos en su contra.Ciega a Citas es experta Mediaset, que es capaz de emitir un programa en el que aparece una niña recién fallecida para reventar los audímetros.Algo que su madre (Elena Irureta) no cree que sea capaz de conseguir.Eso requiere hacer muchos sacrificios, sobre todo porque su propio pretexto argumental limitaba su continuidad a largo plazo y había que echar mano de diversas argucias para incluso distanciarse de la boda de Irene y Rodrigo hasta casi llegar a olvidarse de ella.Parece que aquí entendemos lo corto por tres cuartos de hora y lo largo por hora y media.


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