No le digo nada de los niños cantores y salgo al escort azul mineral sol atómico de la ciudad.
Mi entrevista autohumillante y nos reímos como hienas.Con él, se derrite, se muestra informada, interesadísima.Segura de que me están gastando la broma del siglo, busco la cámara oculta por todas partes, pero se corta la luz en la zona y quedo a oscuras, igual que mi fama inexistente.Salgo al sol atómico de la ciudad.Me pierdo volviendo al hotel, mujer soltera se busca sola.En el desayuno me encuentro con una escritora que acaba de llegar.En un chicas putas culonas cóctel encuentro., un escritor querido y prestigioso.Aunque ese es un libro de 2009, y he publicado cuatro más después, le digo que en efecto.Ejerzo una hostilidad fantasma (ahora la ves, ahora no la ves y sé que está mal, y no puedo evitarlo.Siento algo parecido al júbilo, un optimismo idiota: el calor, esta ciudad, los amigos.Ella no me mira: mira su teléfono y mastica chicle.El cuarto del hotel era enorme.Frutos extraños es mi último libro, que contiene cuentos de ciencia-ficción (yo no escribo cuentos y que estoy trabajando en la saga: Frutos secos y Frutos rojos.Lo volvería a hacer).
Recuerdo esa frase de Hebe Uhart: "Arre, hermosa vida".





Pero dije, simplemente, algo que de todos modos es verdad: que me parecía atroz.
Al día siguiente pasan cosas raras.
Pero no me importa.

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